El laurel es un árbol. Culpeper, famoso herborista, lo consideraba una protección para "los males del viejo satán contra el cuerpo del hombre, que no son pocos". Parkinson, un botánico del siglo XVII, decía: "las hojas del laurel son más necesarias que ninguna otra del jardín o el huerto, proporcionan tanto placer como utilidad, tanto como adorno como para consumo, tanto para usos civiles como para usos físicos, sin duda tanto para los enfermos como para los sanos, para los vivos y para los muertos...así es que desde la cuna a la tumba podemos usarlas y tenemos necesidad de ellas".
Las hojas del laurel se utilizaban para confeccionar coronas que eran usadas por los emperadores y los héroes de la antigua Roma como un signo de gran honor, y la superstición afirmaba que también servía para protegerlos del rayo. Actualmente, el vencedor del Gran Prix es coronado con una corona de laurel y los poetas vencedores de muchas competiciones literarias siguen siendo calificados de "laureados", en recuerdo de la corona de laurel que se ponía en parecidas circunstancias a poetas griegos y romanos.
La mitología cuenta que Apolo enamorado de Dafne (Laurel), hija del dios río Ladón de Arcadia y la diosa Gea (Tierra), era perseguida por éste, sorprendida ella rogó a la madre Tierra y siendo atendida por ésta haciendo crecer al punto una planta en su lugar, quedó Apolo sobrecogido al verla y llamó al árbol 'dafne' con el mismo nombre de la doncella, y cogiendo de la planta un verdugón se hizo una corona, quedando desde entonces la planta como símbolo de la adivinación. Y no deja de tener relación, pues a la muchacha la llaman Sofrone, Prudencia, porque el vaticinio nace de la prudencia, y por eso los antiguos consagran a Apolo el laurel, porque esa planta está llena de fuego, y Apolo es fuego, porque es el sol. (Párrafo obtenido de Geopónica de Casiano Baso, siglo V), lo cual difiere sensiblemente con la versión que nos da Ovidio en su Metamorfosis.
Como consecuencia se tenía como odioso a los espíritus malignos y donde estuviera este árbol los espíritus malignos estarían lejos.
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